La
mención más antigua de la cerveza
se hace en unas tablillas mesopotámicas
escritas en lengua sumeria y cuya antigüedad
se remonta a 4.000 años a.C. En ellas se
hace mención a una bebida obtenida por
fermentación de granos que se denomina
sikarú.La cerveza se extiende de este a
oeste por el Mediterráneo y se consume
en el Egipto de los faraones. También la
mencionan en sus escritos los griegos y los romanos.
Los celtas fabricaron la cervoise, líquido
fermentado obtenido generalmente a partir de cebada,
pero también de centeno y avena. La cervoise
tenía más graduación alcohólica
que las cervezas modernas, y se le daba aroma
con plantas amargas (genciana, cilantro, ajenjo).
Durante la Edad Media, era fabricada en los hogares
y en los monasterios (cerevisa monacorum). A finales
del siglo X ya se habían creado fábricas
de cerveza (cervecerías) artesanas. El
empleo del lúpulo, que confiere a la cerveza
su sabor amargo característico, apareció
a finales del siglo XIV y
se generalizó durante el XV. Las cervecerías
abundaban en Flandes, en Picardía, en Alsacia
y en París. La evolución industrial
comenzó en el siglo XIX, conduciendo a
una mejora en las técnicas de fabricación
(incorporación de la máquina de
vapor,
descubrimiento de la nueva fórmula de producción
en frío). En 1876, los trabajos de Pasteur
sobre la cerveza evidenciaron la existencia de
microorganismos que podían alterar el sabor
de la cerveza y proporcionaron a los cerveceros
medios de lucha en el curso de la fabricación.
En esa época se realizaron grandes progresos
a favor de la calidad de la cerveza.
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